sábado, 15 de mayo de 2010

Carlos Pazos

Fotografía de Carlos Pazos (Barcelona, 1949) estudió arquitectura e inició su actividad artística a principios de los años setenta. Su obra se movió primero en una línea conceptual realizando performances e instalaciones y a mediados de los ochenta comenzó a realizar sus obras más características: composiciones de pequeño formato en las que como en un collage, reúne textos, dibujos y objetos con grandes dosis de ironía y poesía.

En su producción también destacan las series de autorretratos en los que se representa en la piel de distintos personajes, como las estrellas del Hollywood de los años treinta y cuarenta. El tiempo pasado es el hilo conductor de la obra de este artista. Ha expuesto su obra en ciudades como Nueva York, Nantes, Perugia, Ámsterdam o París. Dentro de sus exposiciones individuales puede mencionarse la de la Sala de exposiciones del Ateneo de Barcelona, (1970); The Floor of Fame, en el Centre Georges Pompidou, París (1978); Niños buenos niños malos, en la Sala Montcada de la Fundación "La Caixa", Barcelona (1992), o el Project room Carlove en el bosque borrador dentro de la feria ARCO´98

La acción dentro de la cual se encuentra la imagen a describir, es la que realizó en 1978, titulada The floor of fame en el entonces recientemente inaugurado Centro Geourge Pompidou de Paris. La acción consistía en la aparición del propio artista, elegantemente vestido, en una limusina acompañado de varios guardaespaldas y era recibido por el Director del Centro. Antes de entrar juntos a ver la exposición, Pazos firmaba y dejaba sus huellas de zapatos y manos sobre una losa de cemento fresco ante la atenta mirada de decenas de curiosos. La acción culminaba una serie de trabajos que bajo el título genérico de Voy a hacer de mí una estrella Carlos Pazos comienza a comienzos de los 70 en la que el artista se construye una identidad ficticia a semejanza de la imaginería de las estrellas del cine y de la música. Esta obra nos da pie a plantear una reflexión sobre el arte de acción.

Encuentro ciertas semejanzas entre esta obra y la de Sophie Calle al ser perseguida por el detective, esto me hace abandonar la idea de que el artista es quien hace la foto y no quien sale en ella, ahora el artista es quien tiene la idea y la lleva a cabo y la fotografía es sólo el recuerdo que nos queda de su acción.

Esta fotografía podría estar dentro de la Neovanguardia. En algunos de sus trabajos anteriores ya se detecta una cierta dosis de exhibicionismo, estetizándose a sí mismo mediante la recreación performativa de distintas figuras fácilmente reconocibles. La imagen refleja un momento de su llegada al Pompidou subido en un mercedes 450 SEL. La fotografía es de formato vertical y el foco principal de la imagen no está en el centro, sino abajo a la derecha, este foco corresponde al coche donde va el artista. Hacia el lado izquierdo se acumula una cantidad de gente y como fondo está la especial belleza de la fachada del Pompidou. Se deja notar el movimiento del coche y la momentaneidad de la foto. Con colores oscuros y bastante luz, conserva el aspecto de instantánea que le corresponde, pareciendo una foto de paparazzi. En la fotografía podemos observar la innovadora arquitectura de la época, la forma de vestir y el desarrollo de la industria en cuanto al automóvil. Hay cosas que no pasan de moda, el Pompidou me sigue llamando la atención tanto o más como el primer día y ese coche es mi sueño.

Más que la fotografía en sí, es interesante todo el contexto, la performance que creó y las distintas opiniones y actitudes de la gente. Pazos aparece ataviado acorde a los parámetros hollywodienses como una estrella cinematográfica bañada de glamour. La crítica quedó un tanto perpleja ante este gesto tan lejano de los presupuestos conceptuales pero, a pesar de todo, pudo salvar la papeleta interpretando el trabajo como una crítica explícita a los arquetipos consumistas impuestos por la industria del star system26. La lectura, naturalmente, parece lícita a primera vista y en ese mismo momento; pero hoy, con la perspectiva de conocer toda la evolución del trabajo de Carlos Pazos, es posible revocarla sustancialmente.

Esta fotografía estaba expuesta en Artium en Vitoria y me gustó tanto aisladamente que cuando descubrí todo el conjunto me impresionó aún más. También influyó en la elección de esta imagen la obsesión que tengo por ese coche.

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