
1994
Homenaje al cine. Aparición especial de Manoel de Oliveira
Experiencias perceptivas. Son todos los sonidos que Winter va creando o capturando.
Imagenes no vistas. Las que nos provocan los sonidos, nos hacen imaginar la imagen que no existe.
La historia comienza con una tarjeta postal y un mensaje en el que aparecía MOS! – SOS!, MOS de "silencio", "mit-out sonido" y SOS de urgencia. El director de cine, Friedrich Monroe la envia a su amigo Phillip Winter, un ingeniero de sonido. Friedrich ha iniciado una película en Lisboa, "como si toda la historia del cine no había pasado, por su cuenta y con una vieja cámara”. Cuando Winter llega a Lisboa para ayudar a su amigo, se encuentra la casa vacía y da con las grabaciones de Friedrich, al ver que este no regresaba, emprendió una persecución sistemática de los sonidos para que casen con las imágenes obtenidas con una cámara de museo. Buscan una mirada más interna de Lisboa.
Me llamó la atención las primeras imágenes de cómo los papeles, cartas, revistas…se van apilando sobre la mesa, sin cambiar el enfoque, es una parte que me encanta. También era sorprendente la indiferencia de la gente mientras él recogía los sonidos. Una imagen preciosa el atardecer en la terraza. Rodando en blanco y negro, a manivela, rechazando los adelantos de su época, partiendo de cero en la historia del cine cien años después. La imagen en movimiento conmueve, Friedrich y su material desfasado. Nos trae una fantasia de aquel momento. No se me va de la cabeza la imagen del silencioso y discreto niño que aparece y desaparece incesantemente.
Me encantó el bloc de notas visual, parece ser lo que todos necesitamos, y no puedo evitar mencionar los azulejos. Lo que me desagradó fueron las transiciones entre escenas, para mi gusto sobraban.
Siempre que Winter sale a cazar, atrapar sonidos, estamos ante una imagen no vista, ya que nuestra mente nos lleva a ponerle cara a ese sonido, y eso, se corresponde con una imagen que nadie ha visto, una imagen creada por nosotros mismos y que se presenta en nuestra mente como algo interior.
Escucho sin mirar y así veo. Una imagen no vista es pura, no puede vender nada, solamente cuando la miramos, lo que representa muere. De ahí la anécdota de Friedrich en su afán por grabar de espaldas conservando la pureza de la imagen, una especie de sueño inocente.


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