miércoles, 3 de marzo de 2010

Retrato de Giovanni Arnolfini y su Esposa


Obra de Jan van Eyck (más célebre miembro del conjunto de pintores “Primitivos Flamencos”), fechado en 1434, representa el rico mercader Giovanni Arnolfini y a su esposa Jeanne Cenami, que se establecieron y prosperaron en la ciudad de Brujas.

Es uno de los primeros retratos de tema no hagiográfico que se conservan, y a la vez una informativa escena costumbrista. Pintado al óleo sobre tabla. La pareja apareced de pie, en su alcoba; el esposo bendice a su mujer, que le ofrece su mano derecha, mientras apoya la izquierda en su vientre. La pose de los personajes resulta teatral y ceremoniosa; se ve la representación de una boda, a lo que se atribuye su pomposidad.

La obra simboliza una alegoría del matrimonio y la maternidad:

-La representación de los esposos, es antagónica, revela los diferentes papeles que cumple cada cual en el matrimonio. Él es severo, sostiene con autoridad la mano de su esposa que agacha la cabeza en actitud sumisa, mientras, señala su irreal embarazo, significando su culminación como mujer. Las pesadas túnicas revelan su alta posición socioeconómica, el tabardo de él es oscuro y sobrio con remates en piel, ella luce un ampuloso vestido con colores vivos, complementada con un collar, un cinturón y anillos de oro.

-Las naranjas, importadas del sur, significaban un lujo, pueden aludir al origen mediterráneo de los retratados. Representan la fruta prohibida del edén, en alusión al pecado mortal de la lujuria. Esto se santificaba mediante el ritual del matrimonio cristiano.

-La cama, continuidad del linaje y el apellido, lugar donde se nace y donde se muere. El rojo simboliza pasión y contrasta con el verde del vestido.

-La alfombra, lujosa y cara, muestra de fortuna y posición.

-Los zuecos, en el suelo, representan el vínculo con el suelo sagrado del hogar. Los de ella están próximos a la cama y los de él al mundo exterior. Se creía que pisar el suelo descalzo aseguraba la fertilidad.

-Los rosarios, presente habitual del novio a su futura esposa. El cristal es signo de pureza y el rosario sugiere la virtud de la novia y su obligación de ser devota.

-El espejo, rodeado por diez de las catorce estaciones del Vía Crucis. Sugiere una interpretación cristiana y espiritual del cuadro y recuerda el sacrificio de los esposos. Usado para espantar la mala suerte “brujas”. Atrae nuestra mirada y nos revela la historia del cuadro mostrando al sacerdote y al testigo, necesarios en todas las bodas. El testigo es el propio van Eyck que con su firma reclama la autoría del cuadro y testifica la celebración.

-La lámpara, con una sola vela, simboliza la llama del amor y recuerda la presencia de Cristo.

-Talla de mujer con dragón, en el cabecero de la cama, podría ser Santa Margarita, patrona de los alumbramientos o Santa Marta, patrona del hogar.

-El perro, nota de gracia, suele simbolizar la fidelidad y el amor terrenal.

El retrato es una obra aislada, pintada al óleo sobre tabla de roble, bidimensional, es un formato tradicional rectangular. La pintura al óleo consiste en pigmentos, utiliza el aceite de trementina como disolvente y el aceite de linaza como aglutinante, sus ventajas son la resistencia y la plasticidad. El óleo fue una técnica perfeccionada por los hermanos van Eyck, y Jan demostró en esta obra la rica y dúctil gama cromática de la técnica, que le permitió crear amplias superficies de vivos colores, como la ropa de cama y el manto verde. Transparente y luminoso, permite un mejor tratamiento de la perspectiva, del aire y de la luz; al ser más consistente, los objetos se pueden representar con mayor exactitud; se seca más despacio, lo que permite trabajar con mayor sosiego.

Las formas son delimitadas por el contraste de colores y luces, la línea ha desaparecido como elemento imprescindible para la separación de volúmenes. El dibujo es enérgico y firme.

Predominan los colores cálidos de modo que el vestido verde la novia resalta especialmente. El conjunto está cuajado de realismo y los volúmenes están perfectamente modelados por suaves degradaciones.

La obra es un fiel reflejo de las características estilísticas de los primitivos flamencos y, sobre todo, es un compendio del estilo del autor. En su composición sobresalen:

-La minuciosidad; al ser una pintura concebida para la exhibición doméstica, lo que permite verla de cerca, los detalles se plasman con una escrupulosidad microscópica, sólo posible gracias al empleo del óleo y de plumillas especiales. Ej: en el espejo del fondo se refleja toda la habitación incluyendo el mobiliario, el matrimonio, otras dos personas y el ventanal con una vista de Brujas.

-El deleite en la reproducción de objetos; los flamencos se enorgullecen del bienestar material que han logrado, de sus pequeñas posesiones, y las representan en sus obras: la lámpara, los muebles finamente labrados, las ropas…

-El naturalismo; van Eyck se preocupaba mucho por representar la realidad con la mayor exactitud posible, aunque al ojo moderno la imagen parezca escasamente realista por la actitud hierática de los retratados. El movimiento es nulo en la imagen; las formas tienen una solidez escultórica, y la escena, en general, es rígida, teatral y poco espontánea.

-La preocupación por la luz y la perspectiva; propias de van Eyck, que en ello se adelantó a su tiempo: la luz que penetra por la ventana es suave y envuelve las formas delicadamente, la claridad se disuelve, poco a poco, en una atmósfera tangible; el marco arquitectónico y el recurso del espejo del fondo dan una sensación de profundidad muy verosímil. La construcción del espacio se realiza a partir de confluencia, en la pared del fondo, de los laterales (pared de la ventana a la izquierda y dosel a la derecha) y el plano inferior (suelo). También en el fondo confluyen las líneas de fuga, representadas por las vigas del techo y los tablones de madera del suelo, lo que proporciona a la escena un efecto tridimensional. Dicho efecto es reforzado por la existencia de un espejo convexo en la pared, el cual funciona como centro de gravedad del cuadro y foco de atención. Gracias al recurso del espejo, van Eyck consigue un nuevo plano, invisible, que corresponde a lo que los esposos tienen ante sí.

Es evidente que el cuadro contiene los ingredientes básicos de la pintura flamenca: protagonistas burgueses, detalles y gran luminosidad y simbolismo.

1 comentario:

  1. joder tia vaya comentario... un 10!!!

    por cierto, momentopimiento se saleee! jajajajaa

    ResponderEliminar